La localización inmejorable y la decoración del hotel muy actual, respetando y comulgando con la arquitectura original del edificio.
La habitación chica pero nueva y bien decorada. Algo encerrada y húmeda.
El personal de primera, muy amables y siempre listos a ayudar.
El servicio de Ana, la administradora que se contacta por Whatsapp, muy atenta y eficiente.
Nuestra estancia fue gracias a todo esto muy placentera, aunque extrañé los servicios clásicos de un hotel: frontdesk que atendiera en persona (en tres ocasiones nos fueron a buscar y no hay quien abra o atienda), lavandería, restaurante o café, etcétera.
Por lo demás, de primera.